Queridos miembros de la gran familia del VRAC:
Tras el intenso fin de semana que hemos vivido en Pozuelo, tras la gran fiesta del rugby, tras la resaca de partidos y resultados, solo me queda expresar un sentimiento: GRACIAS.
1º Gracias a los ENTRENADORES:
Entrenamiento tras entrenamiento, semana a semana, mes a mes, vosotros sois los principales artífices del desarrollo como jugadores de rugby de nuestros pequeños. Sacrificáis a menudo vuestra vida privada y laboral para hacerla compatible con entrenamientos, partidos, desplazamientos, concentraciones…
Aguantáis los rigores del duro invierno pucelano en los campos de Pepe Rojo junto a los chavales, y sin daros cuenta educáis a nuestros hijos en los grandes valores de nuestro querido deporte: Esfuerzo, lucha, compañerismo, amistad, humildad, valor, superación, etc.…
A veces soportáis en silencio críticas despiadadas, medias verdades (medias mentiras), infundios, exageraciones y descalificaciones. Pero en ningún momento dais un paso atrás. Seguís entrenando y educando a vuestros pupilos. Habéis hablado sobre el terreno de juego. Dirigiendo, corrigiendo, mandando, escuchando y disfrutando junto a ellos. Y ahora llegan los resultados. No solo los deportivos, que son excelentes, también los humanos. Los niños os quieren y respetan.
Dentro de unos cuantos años, estos niños serán adultos. Puede que algunos aún jueguen al rugby, en diferentes categorías, según sus posibilidades. Quizá alguno de ellos destaque y llegue a jugar en División de Honor; incluso, ¿porqué no?, alguno logre representar a España con la selección Nacional. En alguna entrevista, cara a cara frente a un periodista, ese gran jugador que un día fue niño, recordará agradecido que su primer entrenador, aquel que le enseñó lo básico del rugby, que le metió en las venas el “gusanillo” del balón oval, que le hizo madurar, erais alguno de vosotros, actuales entrenadores de base del VRAC. Relatará agradecido, “empecé en el VRAC y mi primer entrenador fue… ”.
Ese día, al escuchar vuestro nombre, recordareis emocionados tan solo los buenos momentos, y os sentiréis orgullosos del gran trabajo que llevasteis a cabo. Que ahora estáis llevando a cabo. De nuevo, GRACIAS, ENTRENADORES.
2º Gracias a los PADRES, JUGADORES Y DIRECTIVOS que actuáis de MONITORES de nuestros chicos y chicas, en los DESPLAZAMIENTOS:
El resto de padres-madres de los niños os estamos infinitamente agradecidos por vuestro trabajo. Sois como los pilieres de un equipo: Siempre están sobre el campo, haciendo el trabajo sucio, duro, de choque, para recuperar balones y que luego otros marquen los ensayos y se lleven la gloria.
Vosotros compartís con los chavales, autobuses, mareos, alojamientos, duras camas, menús infantiles, lágrimas de los más pequeños, gamberradas de los más “trastos". Vosotros ayudáis a vestirse a los jabatos, les acompañáis al baño, los vigiláis por las noches, recogéis sus mochilas, procuráis que todos parezcan jugadores al llegar al campo, evitáis que lleguen sin medias, sin protector, o simplemente en calzoncillos.
Vosotros, amigos, durante los viajes, estáis a cargo de los más preciados tesoros: Nuestros hijos. Y sabemos que podemos estar tranquilos al dejarlos en vuestras manos. Y nos contestáis solícitos, cuando os incordiamos llamando a los móviles para preguntar por nuestro retoño. Y sabéis quien tiene una alergia, y quien duerme mal por las noches, y quien no se sabe aún vestir, y quien es mimoso y quien va a preparar una travesura.
Mientras, el grupo de padres-madres, tranquilos y agradecidos por vuestro sacrificio, nos dedicamos a hacer turismo, a ir de tiendas con nuestras mujeres, a dar buena cuenta de gustosos manjares, y a tomar alguna copa por la noche, confraternizando entre nosotros. ¿Por qué? Porque vosotros estáis cuidando de la cantera del equipo. De nuestros niños y niñas. MUCHAS GRACIAS.
3º Gracias al COORDINADOR DE LA CANTERA Y A LA DIRECTIVA DEL VRAC:
Sabemos que ha sido un año muy difícil. Que la actual coyuntura económica no es la más propicia para encontrar patrocinadores.(Hago un inciso para agradecer sinceramente a QUESOS ENTREPINARES por su apoyo a nuestro club). Que hemos vivido un invierno muy duro y tenso, debido a las clasificaciones que durante más de media temporada ocupó nuestro equipo de División de Honor. Que se han tenido que hacer inversiones de urgencia para salvar lo que parecía inevitable, y que al final no se produjo, como era el descenso. Que actualmente el rugby está en un momento de cambios muy rápidos. No sabemos si evoluciones o revoluciones, pero hay muchos movimientos en torno a nuestro deporte. Lo entendemos, y esperamos vuestras certeras decisiones de cara al futuro.
Pero, os pedimos un favor: ¡No dejéis nunca desprotegida nuestra cantera! Todos estamos dispuestos a hacer sacrificios. Lo entendemos. Pero, en mi modesta opinión, el gran patrimonio del VRAC, es su cantera. A lo largo de este fin de semana fueron muchas las voces, desde distintos lugares del territorio nacional que me comentaron, con sana envidia, que probablemente, la mejor cantera del rugby español está en Valladolid. Y es la del VRAC.
Agradecemos la presencia a pie de campo, este fin de semana de nuestro presidente, de nuestro director deportivo y de algún jugador de División de Honor. Nos hace sentirnos arropados por vosotros. Y los niños lo necesitan. Estamos orgullosos de sentirnos miembros de un club, que ha tratado tan bien a nuestros hijos, y por ende, a nosotros.
En cuanto al COORDINADOR DE LA CANTERA, “Chapeau”. Gran trabajo, en silencio, discreto, pasito a pasito. Y que todos los años tiene frutos en forma de títulos. Y esperemos que en un futuro próximo, de nuevos jugadores para nuestro equipo grande. ¡Ojalá!
A todos ellos, GRACIAS.
4º Y último. Quiero dar las gracias a todos los abnegados y sufridores PADRES y MADRES:
Un día, (¡vaya usted a saber el por qué!), decidimos acercarnos a la sede del club, para que nuestro hijo o nuestra hija (más merito aún), decidiese jugar a ese deporte minoritario, poco difundido, extraño en las reglas, pero a la vez emocionante, divertido y apasionante que es el RUGBY. Y además no lo hicimos en un equipo cualquiera. Les hicimos miembros del VRAC.
Hemos conformado a lo largo de esta última temporada un grupo heterogéneo, curioso y divertido: Incluye antiguos jugadores que rememoran sobre el césped viejas batallitas. A neófitos en el conocimiento de nuestro deporte a quien alguien (siempre gustoso) explica paciente las reglas del rugby. Mamás forofas, silenciosas, pasionales, abnegadas y sufridoras de gélidos viernes en la grada de Pepe Rojo. Antiguos compañeros de pupitres en el mismo colegio. Papás que sienten la imperiosa necesidad de acudir a los entrenamientos aunque su hijo no acuda por lesión o enfermedad. Que deciden que su hijo tiene que dejar el futbol porque el rugby es la religión verdadera. Que a través de las fotografías de los partidos, hacen disfrutar enormemente a los demás de imágenes espectaculares de sus “angelitos”.
Hemos visto a habido padres, madres, hermanos, (muchos hermanos/as), tíos, abuelos, padrinos, etc.… Todos ellos se han sentido estupendamente disfrutando de las carreras de sus niños y compartiendo frío y emociones con el resto. Hay padres y madres extrovertidos, tímidos, locuaces, callados, pero todos valen para animar a los suyos. Hay algunos que pierden horas y horas de su tiempo para crear en Internet nuevos lugares donde poder comunicarnos y disfrutar orgullosos de las andanzas de los nuestros. Hay padres veteranos, cuyo niño lleva mucho tiempo en las filas del Vrac, y padres que tan solo llevan con nosotros un mes. Y todos somos iguales, y todos diferentes. El rugby nos coloca a todos por unos instantes al mismo nivel. Me recuerda ese dicho, que dice: “el rugby es el único deporte en el que son necesarios altos y bajos, gordos y flacos, nerviosos y pacientes…”
Quiero agradeceros a todos el gran seguimiento y participación que tuvieron desde el primer momento, las jornadas gastronómicas, que siempre nos han acompañado en nuestros partidos.
Todo comenzó cuando dos antiguos compañeros de equipo, malos jugadores, buenos amigos, pero maestros en los terceros tiempos, decidieron acudir al primer desplazamiento, allá por Octubre del 2.008 en Boadilla del Monte, con una pequeña tortilla y una empanada. Tampoco faltó en aquella cita el buen vino de la Ribera del Duero. Y allí comenzó todo. La intención de aquellos dos “iluminados” no era otra que la de crear buen ambiente con el resto de seguidores de nuestro equipo y con los de los equipos rivales. Comenzaron invitando a muchos a compartir nuestro almuerzo. Siempre fueron felicitados por tan ilusionante comienzo. Y a partir de aquel día…una progresión geométrica, tanto en cantidad y calidad. Cada vez se incorporaron más padres, madres y familiares. Cada fin de semana con partidos, ya fuese en casa o lejos, fueron una delicada presentación de más y mejores productos para compartir. Pero el espíritu siempre fue el mismo: Intentar crear lazos entre los diferentes familiares de los niños. Y a fe que lo consiguieron.
Hubo momentos cumbres, como la paletilla de ibérico con jamonero y cuchillo incluidos que hizo enrojecer de envidia a nuestros eternos rivales del “Chami”. (A los que por cierto, siempre invitamos…). Esa caja de bombones, esa hogaza de pan tamaño XXL rellena de albóndigas con tomate y guisantes, esas espectaculares tortillas de patata que una mamá que no podía desplazarse, aportaba gustosa. Ese padrino de uno de los jabatos (seguidor de Arguiñano) que se presentó en Boadilla con primer plato, segundo plato y dos postres, creando auténtica escuela de seguidores…Ese papá amante de las cervezas que innovó comprando un cubo de fregona y rellenándolo de cervezas heladas por hielo de gasolinera…Aquellos tocinillos de cielo, estas trufas, esa quesada…
Gracias a todos, porque lo hemos pasado fenomenal. Nunca se me olvidará que en muchos torneos los niños de otros equipos, al ver a nuestros pequeños comer a dos carrillos, se acercaban pensando que se trataba de la comida que ofrecía la organización…
Y así, poquito a poco, invitando hoy a un choricillo, otro día a un vinito, fuimos haciendo “piña” y creando lazos que hoy ya son de amistad. Incluso nuestros eternos (y respetables) rivales, se fueron convenciendo de nuestro espíritu de concordia a través de la comida, y al final de la temporada nos han invitado a nosotros a torreznos. Y nos han ofrecido su bota con forma de balón de rugby que incluía buen vino. Y hemos disfrutado ambas aficiones al compartir unas cervezas…
Resulta que no solo somos campeones en el terreno de juego, también lo hemos sido a lo largo de la temporada en saber disfrutar, en pasarlo bien y hacer amigos. Todos lo reconocen. Siempre retamos a los padres de los JABATOS de El Salvador, que nos jugábamos el título a ver que afición era la que más gastronomía y “buena armonía” presentase… Y ellos decían convencidos, “no, a eso no, que nos ganáis seguro…”
A todos los miembros de la gran familia del VRAC, GRACIAS, porque a mi familia y a mi, nos habéis hecho disfrutar de un año lleno de alegrías.
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